Cuero y piel, ¿no son acaso lo mismo?
26 oct

Cuero y piel, ¿no son acaso lo mismo?

Quizás por un uso coloquial que no diferencia materiales o simplemente por puro desconocimiento, son muchos los que no conocen las diferencias entre la piel y el cuero. Es un uso frecuente denominar un mismo material de ambas maneras, dando por sentado que se trata de lo mismo cuando no es así exactamente.

Desde el punto de vista más técnico o experto, cabe destacar que la principal diferencia radica en la edad del animal del que proceden. Así, el cuero proviene de un animal adulto y de ahí la rigidez y el grosor de la misma. La piel, en cambio, se caracteriza por la suavidad y encuentra su explicación en la juventud de los animales.

Suavidad y resistencia para el recubrimiento dérmico joven

Dos afirmaciones no del todo rotundas, ya que la tipología de la especie de animal dotará a las dermis de características aún más singulares, acotando la definición de cada una de ellas.

El sexo, la edad concreta y la crianza de los animales también influirán en las características del pellejo. Así, por ejemplo el de los bovinos es uno de los curtidos más usados por sus propias características innatas, que además de dar un resultado atractivo en los productos finales, cuentan con una serie de particularidades como la dimensión de sus tramos; ideal esto para el proceso de fabricación.

Todo un mundo este de la fabricación de artículos de marroquinería, donde además de estas características, hay que tener en cuenta los tratamientos necesarios en el proceso de elaboración de una pieza. Por ejemplo, en el caso de las dermis de especies exóticas como la de avestruz, se requiere de un tratamiento diferente y técnico. En definitiva, un sector marcado por la excelencia de las materias primas y por la necesidad de un hondo conocimiento de la técnica y de los propios curtidos.

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